domingo, 8 de mayo de 2016

Una gran enseñanza.

Fraydino  fue un monje franciscano que vivió en una pequeña aldea llamada La Faba de la provincia de León, España. Este caballero es muy reconocido por un poema y/u oración que nos lleva a una gran reflexión, a continuación  se lo citaré:

Aunque hubieras recorrido todos los caminos,
cruzado montes y valles, desde oriente hasta
occidente; si no he descubierto la libertad de ser
yo mismo, no he llegado a ningún sitio.


Aunque hubiera compartido todos mis bienes
con gente de otra lengua y cultura, hecho  amistad
con peregrinos de mil senderos, o compartido
albergues con santos y príncipes; si no soy  capaz 
de perdonar mañana a mi vecino, no  he llegado a ningún
sitio.

Aunque hubiera cargado mi mochila e principio
a fin, y esperado por cada peregrino necesitado
de ánimo, o cedido mi cama a quien llegó 
después, y regalado mi botella de agua a cambio
de nada; si de regreso a mi casa no soy capaz de 
crear fraternidad y poner alegría, paz y unidad, 
no he llegado a ningún sitio.


Aunque hubiera tenido comida y agua cada día,
y disfrutado de ducha y todas las noches , si
hubiera sido bien atendido de mis heridas; si no
he descubierto en todo ello el amor de Dios,
no he llegado a ningún sitio.


Aunque hubiese visto todos los monumentos,
y contemplado las mejores puestas de sol, 
aunque hubiera aprendido un saludo en cada 
idioma, o probado agua limpia de todas las 
fuentes; si no he descubierto quién es autor
de tanta belleza gratuita y de tanta paz, no he 
llegado a ningún sitio.


Si a partir de hoy no sigo caminando en tus
caminos, buscando y viviendo según lo 
aprendido; si a partir de hoy no veo en cada 
persona, amigo o enemigo un compañero del
camino; si a partir de hoy no reconozco a Dios,
el Dios de Nazaret, como el único Dios de mi
vida, no he llegado a ningún sitio.



Creo que podría relacionar lo que acabamos de leer con este refrán "Lo que hagas con las manos, no lo destruyas con los pies". Muchos de nosotros hacemos una obra de caridad con muchas personas, pero hay veces; no sé, quizás pensemos que, por haber hecho aquella ayuda ya es suficiente para el resto de nuestra vida. Que no debemos seguir ayudando porque ya cumplimos solo con hacer aquella única obra, y no es así. Debemos seguir ayudando, seguir haciendo el bien para hacer de nuestro planeta un mundo mejor y nunca  olvidar agradecer a nuestro Dios y creador.

Lo que hagas con las manos no lo destruyas con los pies