domingo, 14 de febrero de 2016

La salida más rápida.

Destino: Situación a la que supuestamente se llega de forma inevitable, impulsado por una fuerza desconocida e irresistible.

Destinar: Designar, determinar o señalar algo para un objetivo o efecto.

-¿Será esa misma fuerza desconocida que te ha mandado para un fin?
Si es así, ¿Cuál es ese fin?,¿Cuál es ese objetivo?
¿Detener mis estudios?
¿Hacer qué mis padres se enojaran y que me echaran de mi casa?
¿Hacer qué mi novio me dejara?
¿Hacerme sentir la persona más desdichada de este mundo
Pues si ese era tu objetivo ¡¡¡Lo has logrado!!!

"Doctor Solomon se le solicita en la sala de emergencias"

La salida más rápida; podré retomar mis estudios, ser la chica que antes era, pero sé que mis padres no me trataran igual que antes; la confianza que depositaron en mi, está en números rojos y sé que mi novio no volverá conmigo, ni pidiendo un deseo al genio de la lámpara mágica.

Sus palabras fueron tan duras...
¡¿O te deshaces de esa cosa o nunca volverás a verme ni los pelos?!

"Nadie puede negarte el derecho a ser madre, ni tampoco obligarte a serlo"
Se podía leer en el reverso de la revista que leía la secretaria.

Estoy tan nerviosa, que hasta mis manos están frías, siento una punzada en mi estomago; tengo tanto miedo; seguramente también lo sientes, sientes mi miedo.
-¿Viniste sola a consultar con el doctor? -Me pregunta la secretaria, mientras apartaba sus ojos de la revista.
-Sí -Contesto tímidamente, haciendo un puño con mis manos entre las piernas.
-¿Es la primera vez que haces esto? -Continuó preguntando.
-Sí -Vuelvo a responder, algo incomoda por su interrogatorio.
-Despreocúpate, no dolerá nada -me dió una sonrisa cálida.

Correspondí, pero sé que podía notar como temblaba en el asiento.

De momento la puerta del consultorio se abrió, Salió pálida y débil la chica que acababa de consultarse. Su madre la acompañaba y la sostenía del brazo.
Tragué en seco y sentí que todo en mi interior se desgarraba. La secretaria pronunció mi nombre y mi corazón se detuvo.
-Adelaida, ya es tu turno -Dijo tiernamente, aún con aquella sonrisa.

Me levanté del asiento y sentí, que dejaba mi valentía allí en aquella sala de espera, aún sentada como esperando la oportunidad de entrar en mi cuando el miedo me abandonara.
El consultorio es tan frío, como mis manos en este momento, con sus paredes blancas y todo los adornos e instrumentos plateados...
-Puede quitarse la ropa detrás de esas cortinas -Dijo el doctor fríamente, mientras buscaba algo en el ordenador-, y tome una de las batas que hay en la mesa al lado de la camilla, cuando esté lista me avisa, por favor.

Muda por el miedo que no dejaba de acompañarme; tomé dirección hacia las cortinas, me desvestí, coloqué mi ropa a un lado y me puse la bata.
-Ya estoy lista doctor -Le hice saber.
-De acuerdo, acuéstese en la camilla de inmediato empezaremos.
El doctor se me acercó,se colocó entre mis piernas y rápidamente comenzó su labor.

Ya vestida y sentada en frente del escritorio, aún temblorosa y avergonzada por lo que acababa de ocurrir, el doctor me observaba desde su gran sillón negro del otro lado del escritorio, tomó una pose muy seria y me dijo...
-Déjeme comunicarle que... -Mi corazón daba latidos fuertes al compás del segundero del reloj que marcaba las 9:41 am en la pared al lado del escritorio-...¡Todo ha salido con éxito! Usted será la madre de un niño perfecto, sano y hermoso. -Terminó de decir el doctor.

Mi corazón iba a estallar, el miedo que había entrado conmigo, había sido arrojado a través de la ventana
por la alegría que había inundado la habitación, que ya no era fría, se había tornado cálida.

Mi sonrisa era tan amplia, por aquella buena noticia recibida, sentí un alivio tan grande al saber que mi bebé venia sano y salvo, mí niño, que pronto tendré en mis brazos para llenarlo de amor.

-Será un reto fuerte para tu edad...
-¡Lo asumiré doctor! -Le afirmé-, daré lo mejor de mi.
-Sé que lo harás bien -Me lo dijo con una grata sonrisa y sosteniendo fuertemente mis manos, como dándome las fuerzas que necesitaré mas adelante.

Sin duda, es la mejor decisión que he tomado, seguir adelante; aún sin el apoyo de mis padres y sin la ayuda del padre de mi hijo, sé que lo conseguiré; porque ya sé cuál es tú objetivo en mi, y es hacerme una persona más fuerte.
"Un hijo nunca será un error, sino una bendición" 
amor entre madre e hijo.